• septiembre 13, 2026

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Vacunas en la infancia son héroes invisibles que protegen y salvan millones de vida

Las vacunas han sido uno de los mayores avances de la ciencia médica. Gracias a ellas, enfermedades que antes provocaban epidemias, muertes y secuelas hoy están controladas o casi desaparecidas. Su impacto ha sido tan grande que, después del acceso al agua potable, se consideran la medida de salud pública que más vidas ha salvado en la historia.

Según la pediatra, Janeth Ariñez, durante los primeros años de vida, los niños son especialmente vulnerables porque su sistema inmunológico aún está en formación. Aquí es donde entran las vacunas: actúan como entrenadores del sistema de defensa, enseñándole a reconocer a los virus y bacterias antes de que estos causen daño real. De esta forma, el organismo “aprende” a defenderse sin necesidad de que el niño se enferme gravemente.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Una vacuna contiene partes inactivadas o debilitadas del virus o bacteria (o bien una versión modificada que no puede causar la enfermedad). Al recibirla, el cuerpo produce anticuerpos, es decir, defensas específicas contra ese germen.

Ariñez sostuvo que la memoria inmunológica que generan las vacunas puede durar años o incluso toda la vida. Así, si el niño entra en contacto con la enfermedad en el futuro, su organismo ya sabrá cómo reaccionar rápidamente para evitar que se desarrolle.

El calendario de vacunación infantil puede variar en cada país, pero en general incluye las siguientes:

  1. BCG (contra la tuberculosis)
    1. Se aplica al nacer.
    1. Previene formas graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa.
  2. Polio
    1. Puede aplicarse en gotas o inyecciones.
    1. Protege contra la poliomielitis, enfermedad que puede causar parálisis permanente.
    1. Gracias a las campañas de vacunación, esta enfermedad está al borde de la erradicación mundial.
  3. Pentavalente (5 en 1)
    1. Una sola vacuna protege contra difteria, tos ferina, tétanos, hepatitis B y meningitis por Haemophilus influenzae tipo b.
    1. Evita complicaciones como convulsiones, dificultades respiratorias y daños neurológicos.
  4. Neumococo
    1. Previene neumonía, meningitis y otitis media, enfermedades frecuentes en la infancia.
    1. Reduce hospitalizaciones y muertes por infecciones respiratorias.
  5. Rotavirus
    1. Protege contra diarreas severas que pueden llevar a la deshidratación en bebés y niños pequeños.
  6. Triple viral (sarampión, rubéola y paperas – SRP)
    1. Se aplica a partir del primer año de edad.
    1. Previene enfermedades que antes eran muy comunes y peligrosas.
  7. Influenza (gripe estacional)
    1. Se aplica cada año, especialmente a niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
    1. Disminuye los casos graves y complicaciones respiratorias.
  8. Varicela (en algunos calendarios)
    1. Evita una enfermedad muy contagiosa y reduce el riesgo de complicaciones como infecciones en la piel o neumonía.
  9. COVID-19 (en ciertos países)
    1. Se ha incorporado recientemente en varios calendarios de vacunación infantil.
    1. Protege contra complicaciones respiratorias graves.

Importancia de las vacunas infantiles

. Protegen la vida del niño: reducen el riesgo de enfermar gravemente y de sufrir secuelas permanentes.

. Cuidan a la comunidad: cuando la mayoría de los niños están vacunados, se evita la propagación de epidemias. Esto también protege a quienes no pueden vacunarse por razones médicas

. Reducen la mortalidad infantil: la Organización Mundial de la Salud estima que las vacunas salvan entre 4 y 5 millones de vidas cada año en todo el mundo.

.Son una inversión a futuro: al prevenir enfermedades graves, se evitan hospitalizaciones, gastos en tratamientos y ausencias escolares.

.Han cambiado la historia de la humanidad: la erradicación de la viruela en 1980 y la casi desaparición de la polio son ejemplos claros de lo que se puede lograr.

Mitos y verdades sobre las vacunas

  • Mito: Las vacunas enferman a los niños.
    • Verdad: las vacunas pueden causar reacciones leves como fiebre o dolor en el brazo, pero no provocan las enfermedades que previenen.
  • Mito: Si una enfermedad ya no se ve, no hace falta vacunar.
    • Verdad: si dejamos de vacunar, las enfermedades pueden reaparecer. El sarampión, por ejemplo, ha causado brotes en varios países por la baja cobertura de vacunación.
  • Mito: Demasiadas vacunas sobrecargan el sistema inmune del niño.
    • Verdad: el sistema inmunológico de los niños puede enfrentar miles de microbios al día. Las vacunas representan solo una mínima parte de lo que el cuerpo puede manejar.

Un compromiso familiar y social“Cumplir con el calendario de vacunación es un acto de amor y responsabilidad. Significa proteger a nuestros hijos y también a quienes los rodean: abuelos, vecinos, compañeros de escuela. Las vacunas son héroes invisibles: no llevan capa ni espada, pero han salvado millones de vidas y seguirán haciéndolo mientras sigamos confiando en ellas”, manifestó.