• noviembre 26, 2022

Plantean corredores ecológicos como prioridad en la metropolización de Santa Cruz

En las mesas de trabajo del Brainshop Metropolitano de Santa Cruz, expertos en urbanismo y planificación enfatizaron que las áreas verdes son primordiales. Actualmente, el enfoque de sustentabilidad es primordial en la construcción de ciudades y sus proyectos, que deben incluir este tipo de espacios una cierta cantidad de metros cuadrados por habitante.

El crecimiento vertiginoso de Santa Cruz y su área metropolitana no ha parado en los últimos años, pero un detalle que debe ser considerado en su planificación son los corredores ecológicos o áreas verdes, respetar sus espacios e incluso construir la ciudad con esos trazos determinados.

“En el pasado Brainshop sobre metropolización, una de las mesas de trabajo planteó cómo debería ser este componente dentro de la planificación de la metrópolis cruceña, partiendo de definir las grandes áreas verdes de  escala metropolitana, como son el rio Piraí, El Parque Lomas de Arenas, la microcuencas del Choré Choré al sur, las microcuencas de Warnes y Porongo, la llanura eólica, las zonas de recarga de acuíferos, los grandes restos de bosque que aún quedan en el territorio e inclusive el río Grande”, informó el arquitecto Danko Araoz Totón.

Del mismo modo, continuó, también hay que destinar otras áreas para nuevos y grandes parques, todo esto a manera de corredores verdes o ecológicos que se conformarían entre medio de la expansión urbana.

“El sistema verde se refiere al componente paisajístico ambiental de una ciudad, es decir al conjunto de parques urbanos, parques periurbanos, plazas, alamedas, áreas de protección ecológicas y otras áreas verdes dentro de un área urbana, importantes para una ciudad por sus servicios ambientales, recreación y conservación del ecosistema” explicó.

De igual manera es un elemento importante dentro de la planificación urbana a nivel metropolitano, resulta que cuando se realiza un proceso de planificación urbana, se manejan diversos componentes llamados sistemas, como por ejemplo el sistema vial, de transporte, de abastecimiento, de equipamientos, de usos de suelos, densidades y otros entre los cuales está el sistema paisajístico ambiental.

Según Araoz, el trabajo de este sistema consiste que, desde el diagnóstico, se identifiquen los conflictos y potencialidades del medio biofísico en el área urbana y sus alrededores, para que luego en la propuesta o plan también se planteen acciones, planes y proyectos que consoliden las áreas verdes con su función dentro del ecosistema urbano.

“Esto adquiere más relevancia en esta época actual, en la que se plantea el enfoque de sustentabilidad ambiental aplicada al urbanismo para construir ciudades sustentables, en la que la conservación y aumento de áreas verdes se considera uno de los componentes de la ciudad sustentable, teniendo incluso un indicador de cantidad de m2 de áreas verdes por habitantes, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser mínimo de 10 m2 por habitantes”, aclaró.

En ese sentido, a escala metropolitana, el tema adquiere mayor relevancia porque no se puede pensar solo la ciudad como un gran conglomerado de edificios y vías, para el arquitecto la metrópolis tiene que tener grandes áreas verdes que brinden a sus habitantes espacios para la recreación, aire limpio, protección contra inundaciones o inclemencias climáticas y también contribuyan a la captura del CO2 y otros gases de efecto invernadero, contribuyendo a la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.

Los ríos Piraí y Grande como los estructuradores verdes de la ciudad

Esos dos cuerpos de agua y su bosque ribereño son los de mayor tamaño en el territorio, por lo tanto, se vuelven estructuradores de la metrópolis, es decir ayudan a la conformación de ella. El rio Grande define un límite natural, en el caso del rio Piraí, va quedando al medio de los municipios que conforman la metrópolis.

“El Piraí tiene su bosque ribereño a ambos lados, cumple una función ecosistémica y de protección contra inundaciones recurrentes o extraordinarias, ya que esto es un patrón del comportamiento del rio considerado en el plan defensivo del Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del Río Piraí (Searpi)”, relató.

Presenta una potencialidad en cuanto a convertirse en un gran parque a nivel metropolitano, definido ya por diversas leyes nacionales como el Parque Ecológico Metropolitano del Rio Piraí, conformando el “corazón verde” de la metrópolis y que se deben articular otros grandes parque o áreas de protección ambiental, para crear una red de corredores verdes entre la creciente mancha urbana.

El impacto de los corredores en la escala metropolitana

“Los corredores verdes generarán impactos positivos en el medioambiente urbano, ya sea a escala metropolitana o urbana, propician la biodiversidad y conectividad ecológica, modelan el crecimiento del área urbana, ofrecen espacios para la recreación y bienestar psicofísico al alcance de cualquier barrio o centro poblado, atenúan la interacción social, ofrecen servicios ambientales y calidad de vida urbana”, destacó el arquitecto Araoz.

Actualmente, se sabe que las ciudades contribuyen con el 62 % de las emisiones de CO2 que incentivan al aumento del calentamiento global, consumen el 70 % de la energía y producen el 70 % de residuos que afectan al medioambiente y consumen grandes cantidades de recursos naturales, por eso es que acuerdos y políticas internacionales favorecen la conformación de ciudades sustentable o ecológicas para contribuir a la lucha contra el calentamiento global, contra el cambio climático y reducir el consumo desmedido de los recursos naturales.

El experto detalló que el urbanismo sustentable se basa en el paradigma del Desarrollo Sustentable o Sostenible, que plantea satisfacer nuestras necesidades con el manejo adecuado de los recursos naturales y del ambiente, para que las generaciones futuras también puedan tener la capacidad de seguir satisfaciendo sus necesidades.

“Para lograrlo, la ciudad sustentable tiene varias estrategias, entre la que está la implementación del sistema paisajístico ambiental, ya sea a escala urbana o metropolitana, la sustentabilidad ambiental se debe tener presente en la planificación de ciudades y metrópolis”, exteriorizó.

El tener implementado estos corredores verdes contribuiría al desarrollo urbano sustentable de las ciudades que conforman el área metropolitana de Santa Cruz con todos los beneficios descritos en los puntos anteriores.

Áreas verdes: antes y ahora

Danko Araoz contextualizó que los grandes espacios verdes a escala metropolitana fueron identificados hace más de 20 años por un trabajo sobre metropolización elaborado por la consultora CONIN y el arquitecto Fernando Prado, el cual señala a espacios como el parque Lomas de Arena, el Río Piraí, las colinas arboladas de La Guardia y la Llanura Eólica de Porongo.

“A manera general, estas zonas se conservan ya sea porque hay control de las autoridades, son consideradas en los instrumentos de planificación territorial y por leyes nacionales, departamentales o municipales, aunque en casos como el rio Piraí sufre agresiones o deterioro ambiental por falta de implementar planes, programas y proyectos para su manejo sustentable”, dijo.

Recalcó también que, a esos espacios identificados, en el Brainshop se reconocieron otros nuevos (citados inicialmente), ampliando así el sistema verde, pero que a la vez requieren la atención dentro de la planificación y gestión del territorio.

Hoy por hoy, se delinearon las bases para la planificación de la metrópolis cruceña, mientras gran parte de esta planificación está siendo encarada por el gobierno departamental, no excluye que los municipios deben hacer su parte, si se tiene ya la visión metropolitana de lo que se quiere, sus planes y proyectos están enmarcados en esa visión.

“Por ejemplo, en cuanto a los corredores ecológicos, los municipios de Porongo, Colpa Bélgica, Warnes, Montero y el Torno deben definir el área que le corresponde para la implementación del Parque Ecológico Metropolitano del Rio Piraí y realizar los estudios y planes respectivos, de igual manera para otros corredores se deben realizar los estudios que determinen la planificación e implementación de ellos. Estamos a tiempo aún para lograr una armonía entre ciudad y naturaleza”, alentó el arquitecto.

Santa Cruz creció en forma de archipiélago

“Si vemos la mancha urbana a nivel metropolitano, veremos que no es una sola, si no que está concentrada en varios centros poblados dejando espacios libres, ya sea porque no los alcanza el radio urbano, porque aún no llegó el proceso de urbanización, porque son grandes concentraciones de lotes baldíos o porque hay bosques o microcuencas protegidas, esto conforma manchas urbanas separadas a manera de un conjunto de ‘islas’ que se denomina archipiélago”, explicó Araoz.

Esto da la oportunidad para que entre esos espacios libres se puedan consolidar los corredores verdes que brinden los servicios ambientales y recreacionales, para que los habitantes tengan una mejor calidad de vida.

El área metropolitana y las grandes áreas de fragilidad ambiental

El sistema ambiental está conformado por diversos componentes hídricos o de biodiversidad y si bien tienen la potencialidad de cumplir su función ecosistémica en el área metropolitana, también tienen la amenaza de que la expansión urbana las deteriore ambientalmente.

El arquitecto mencionó ciertas zonas que son más vulnerables: las Lomas de Arena, la Llanura Eólica, el área de Urubó-Güendá y las colinas boscosas de El Torno, las que son más importantes para la recarga de acuíferos y provisión de agua potable para el área metropolitana, o el caso del rio Piraí y otras microcuencas con sus bosques ribereños, que protegen contra inundaciones y alberga diferentes niveles de biodiversidad.

“En este sentido, es importante su preservación y manejo sustentable de estas áreas de fragilidad ambiental dentro de la planificación territorial y urbana a nivel municipal y metropolitano”, acotó.

Sistema de gradientes para un nuevo frente urbano

A decir del arquitecto Danko, es un método de planificación urbano ambiental usado en el urbanismo sustentable, que parte de la identificación de las interfases o zonas de contactos entre el ecosistema natural y el ecosistema artificial, en el caso local sería los componentes del sistema verde reconocido y su encuentro con las áreas urbanas.

“Dicho encuentro debe ser de manera equilibrada, armoniosa y complementaria, para ello se establece que la aproximación de la ciudad al medio natural no debe ser agresiva y caótica, así se plantea que debe ser gradual, que el área urbana a manera que se aproxima a un rio o bosque, debe ir disminuyendo su densidad, sus actividades o usos de suelo que no son complementarios al recurso natural, a manera de franjas, para impactar menos en el medio natural”, indicó.

Ejemplificó que, con el rio Piraí y su bosque ribereño, la ciudad creció dándole la espalda y colocando en su interfase o zona de encuentro urbano-natural condominios cerrados, talleres, depósitos o dejando lotes baldíos, asentamientos clandestinos y áreas con problemas ambientales.

Empero, con un sistema de gradientes se plantearía más bien una franja de amortiguación en zonas donde aún la ciudad no llegó al borde del Parque Ecológico Metropolitano, se crearía un nuevo frente urbano (del lado de la ciudad) con actividades complementarias al parque y al rio como ser turismo, deporte, recreación, gastronomía, vivienda y servicios, entre medio de áreas verdes y con mediana densidad.

Así también se debería manejar este aspecto a nivel metropolitano entre el encuentro de las áreas edificadas y los corredores verdes.

Del modelo radio concéntrico al modelo de trama

La capital cruceña se ha desarrollado urbanísticamente con el modelo radio concéntrico, es su principal característica, por eso ha recibido la denominación de la ciudad de los anillos, aunque solo los primeros cuatro dan la vuelta por completo, los demás se desconectan en ciertos puntos. Pero, ¿qué pasaría si adoptara el modelo de trama y qué es?

El modelo radio concéntrico obedece a lo planteado por el Plan Techint para la ciudad en los años 60, pero no es un modelo que se mantenga para una escala mayor, ahora mismo se ve que los anillos y radiales llegaron hasta un cuarto anillo y en algunas partes parcialmente llega un poco más allá.

“Esto muestra que no funciona para la actual escala de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, peor sería para una escala metropolitana, porque este modelo es de un solo centro, concentrando los servicios en dicho único centro, lo que genera diversos conflictos y grandes desplazamientos que ocasionan emisiones de CO2 a la atmosfera, por eso que dentro del enfoque planificación urbana sustentable la ciudad debe tener varias centralidades para evitar lo mencionado, ya el Plan de Ordenamiento Territorial (PLOT) hace más de 15 años atrás define la nuevas centralidades para la ciudad”, señaló Danko Araoz.

Manifestó que en una planificación metropolitana se debe tener igualmente varias centralidades y micro centralidades distribuidas equilibradamente en el territorio, para tener así una distribución equitativa de servicios, equipamientos, usos de suelo y densidades, conformando así un modelo de trama, que es más funcional en la vida de la metrópolis.

En síntesis, el modelo radio concéntrico concentra demasiado y no sirve para grandes conglomerados urbanos, mientras que el modelo de trama genera una mejor ocupación del territorio y de conformación de la metrópolis.

¿Hay estudios sobre la relación de áreas verdes y ciudad?

“Si analizamos este aspecto a nivel metropolitano, vemos que en el municipio de Santa Cruz de la Sierra el PLOT y el Plan Director identifican el Sistema Ambiental Urbano, a partir de ahí se implementaron en gran parte los parques a escala mediana o pequeña, pero faltan implementar los grandes parques urbanos o periurbanos con el del rio Piraí”, alegó.

Sobre este parque metropolitano del rio Piraí, expuso que el municipio cruceño tiene una ley municipal que define y norma dicho parque, también tiene un plan maestro que hay que actualizar, sobre el mismo parque metropolitano, en la parte que pasa por el municipio de La Guardia se cuenta con una Ley Municipal y un plan maestro de zonificación y reglamentación del parque metropolitano del rio Piraí, pero los demás municipios no tienen nada definido sobre la planificación de dicho parque.

En cuanto a las Lomas de Arena, existe un plan para su gestión, para la llanura eólica de Porongo se tiene cierta normativa en la planificación municipal y sobre el área de recarga de acuíferos de Urubó-Güendá se tiene una nueva ley departamental para su conservación y gestión.

“Como se ve son acciones puntuales y no hay una planificación integral a nivel metropolitano del sistema verde de corredores ecológicos, ya sea para los componentes existentes o para ir determinando nuevos espacios verdes a escala metropolitana, faltando estudios más especializados”, alertó.

Finalizó diciendo que no existen leyes o planes para la implementación de los corredores ecológicos, ya que es un nuevo concepto que se introdujo para ser desarrollado dentro de la planificación de la metrópolis; en ese sentido se debe comenzar con un diagnóstico que defina los componentes de estos sitios, para luego entrar en una planificación y legislación como un sistema.