Madres emprendedoras rompen sus límites de la mano de la tecnología

Madres emprendedoras rompen sus límites de la mano de la tecnología

Ser mamás, emprendedoras y resilientes, es lo que caracteriza a cuatro mujeres que, a continuación, comparten cómo la tecnología ha llegado para potenciar sus vidas. A través de sus historias de éxito demuestran que no existe edad, ni limitaciones para seguir aprendiendo, en búsqueda de su crecimiento personal y motivadas por lo que más aman: sus familias. Ellas son beneficiarias del programa ‘Conectadas’ que impulsa Tigo desde 2018, de la mano de la Institución financiera de desarrollo Crecer IFD, con el propósito central de empoderar al género femenino mediante el uso de herramientas digitales para fortalecer sus negocios. En el actual contexto, este apoyo ha sido clave.

A sus 66 años Rosmery Maldonado Cossío sigue siendo un ejemplo para quien la conoce, pues maneja el WhatsApp como una herramienta aliada para vender a diario. Es mamá de dos hijos, abuela de un pequeño y una vecina muy querida en el barrio ‘Los Tocos’ de Trinidad. En medio de los desafíos de la pandemia, la señora Rocco, como la llaman de cariño, tomó su celular y comenzó a poner en práctica lo aprendido en las sesiones educativas de ‘Conectadas’, no sólo para mantener en pie la tienda de abarrotes, que es su principal actividad comercial hace unos 25 años, sino también para diversificar su negocio, pues ella es un pilar fundamental para el sustento de su hogar.

“Las mujeres son guerreras, luchadoras y más cuando hay familia, para seguir adelante. Yo empleé la tecnología y organicé un grupo de WhatsApp en el barrio para ofrecer mis productos a los vecinos. Además, implementé perfumes, cremas y accesorios, que al día de hoy sigo ofreciendo por chat en mis grupos de compra y venta”, asegura la señora Rocco.

Luisa Condori Quispe tiene 47 años; desde su natal Senkata cuenta cómo tanto ella, como su familia, se adaptaron para seguir vendiendo, gracias a las habilidades digitales que adquirió en los cursos de Tigo y Crecer IFD. Durante la cuarentena rígida, su habitual negocio de carne de res y pescado se paralizó, por lo que incursionó en la venta de arroz y azúcar vía WhatsApp. Actualmente retomó su principal negocio con el apoyo de sus hijos, quienes reparten los pedidos que llegan por la aplicación móvil, y, su esposo, es el encargado de enviar la mercadería desde Beni. Gracias a esta logística, los productos de Luisa se venden en un día.

“He aprendido a crear grupos de difusión para avisar a mis clientes cuándo llega mi mercadería; antes tenía que llamar uno por uno, por eso pienso que el uso de WhatsApp ha sido una gran ayuda. Esta forma de vender es una gran ventaja”, dice Luisa.

Si existe un perfil multifacético en estas historias, es el de Nancy Suárez. Esta tarijeña de 47 años es otro ejemplo de reinvención y adaptación al cambio, gracias al apoyo de sus hijos y al conocimiento que adquirió en el programa ‘Conectadas’. Ella vende productos de belleza, artículos de vestir y joyas, masitas y su más reciente negocio es la venta de pollo a la parrilla, que inició en pandemia.

“Mi familia me colabora con la venta de pollo a la parrilla. Lo que aprendí en las sesiones educativas, lo estamos aplicando en el emprendimiento; además, mis hijos me ayudaron a practicar el uso de internet y WhatsApp para fortalecer mi negocio. Esto fue muy útil no solo para ofrecer productos, sino también para aprender nuevas cosas en YouTube, dice Nancy quien también se compró una motocicleta para que sus hijos la colaboren con la entrega de los pedidos a domicilio.

A sus 25 años, Carla Patricia Callisaya Soto se quedó sin empleo porque el salón de belleza en el que trabajaba cerró a raíz del contexto. Principalmente impulsada por su rol de mamá, asegura que no podía quedarse de brazos cruzados: “Tuve que pensar en otro negocio para generar ingresos, así que decidí vender pollo con la ayuda de mi esposo. Él agarraba su bicicleta y llevaba los pedidos que nos llegaban por WhatsApp, a domicilio”.

A Carla la tecnología le ha servido para distintas cosas, desde el uso de WhatsApp para vender pollo mediante grupos de difusión, recibir pedidos y anunciar su menú diario, en los “estados” de la aplicación móvil; hasta aprender a buscar nuevas recetas para innovar en su oferta de comida a los clientes. “En las sesiones educativas nos hablan del empoderamiento y el rol de la mujer, además del uso de la tecnología. Creo que ya no hay excusas para tener información a la mano”, asegura Carla.

En conmemoración al Día de la Madre, Tigo rinde homenaje a esas mujeres, que al igual que estas protagonistas, ante todo son mamás y lo demuestran día a día con su capacidad de resiliencia y adaptación para seguir adelante y cuidar a sus familias. Desde que inició en 2018, el programa ‘Conectadas’ ha ayudado a más de 280.000 participantes a formarse en al manejo responsable del internet para potenciar los negocios, el empoderamiento y liderazgo femenino, entre otros. Este año, la misión continúa con el propósito de contribuir a más de 20.000 mujeres con una serie de capacitaciones virtuales en tecnología, liderazgo, emprendimiento y finanzas. Se trata del proyecto de empoderamiento digital para mujeres, que se enmarca en el programa ‘Conectadas’ de la telefónica. Los cursos en línea son gratuitos, inician en junio y están abiertos para todas las mujeres del país que deseen unirse.

“Como empresa que trabaja para reducir la brecha digital, nos enorgullece ver el trabajo que hacemos por empoderarlas, reflejado en historias tan inspiradoras como éstas. Qué mejor momento para compartirlas que en el mes de las madres”, explica Carlos Echazú, jefe de Responsabilidad Corporativa de Tigo Bolivia. “El uso de la tecnología es fundamental para fortalecer el desarrollo de las capacidades de la mujer y, por lo tanto, el de la sociedad en su conjunto. El éxito de este programa está en que se puede llegar a través del internet a zonas urbanas y rurales, con programas educativos que ayudan a reducir la brecha tecnológica”, finaliza.

Por su parte, Isabel Rueda, gerente de Servicios de Desarrollo de CRECER IFD, indica que “el empoderamiento de la mujer a través del uso de la tecnología y el internet permite que ellas puedan incorporar herramientas que faciliten y efectivicen las tareas cotidianas que realizan, para generar mejoras en su calidad de vida y la de sus familias. Lo cual nos permite cumplir con nuestra misión institucional”.

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