La construcción con el reto de la reactivación y la solidez en inversión

La construcción con el reto de la reactivación y la solidez en inversión

Estamos entre la reactivación y el estancamiento del sector si no se toman medidas eficaces y urgentes, es altamente probable que la tendencia continúe y se registren tasas de crecimiento negativas.

La crisis sanitaria en el país ha generado diversas reacciones en todos los sectores los cuales se vieron afectados por el alto a la cadena productiva, y por lo tanto parando la economía nacional.

Para el sector de la construcción es urgente revertir esta situación actual con una serie de planteamientos para generar soluciones que se proponen desarrollar en los ministerios y reparticiones vinculadas con la construcción. El objetivo es reactivar las actividades, lo que beneficiará al estado y a la sociedad.

La Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) realiza intensas gestiones para exponer al Gobierno de Transición y a las autoridades del sector, la agenda de temas urgentes que permitirá revertir la tendencia de desaceleración.

Antecedentes

La caída de la construcción en el país hasta abril de este año llegó al 19,16%, después de la minería, es el segundo rubro más afectado en Bolivia por los efectos de la pandemia del coronavirus, según análisis de la Cadecocruz, con base en datos del Índice Global de la Actividad Económica (IGAE) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

A esto se suman las deudas que las entidades públicas nacionales y subnacionales tienen con las empresas constructoras del país y que bordean los 2.500 millones de bolivianos.

El análisis elaborado por el CEED, de Cadecocruz, explica que la actividad de la construcción en Bolivia ya mostraba señales de preocupación por la desaceleración que comenzó en 2016 y que cerró 2019 con un crecimiento despreciable de 1,91%, indicador inferior al PIB de la economía nacional, que fue de 2,22%.

Los datos del IGAE acumulados hasta abril pasado muestran, además, que esa caída de 19 por ciento en el sector de la construcción ocurre cuando el descenso del índice global de toda la economía del país alcanza a 5,60% en comparación con el mismo período de 2019.

El análisis también devela que la situación repercutirá negativamente en la generación del empleo y que probablemente las cifras a fin de año muestren una grave crisis económica del sector.

El sector de la construcción en sus peores crisis

La situación de la construcción boliviana no mejora y las proyecciones por parte del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED) de Cadecocruz son cada vez más negativas, basados en el Instituto Nacional de Estadística en su  “Boletín PIB Anual Nacional 2019” muestra que el año 2019 se cerró con una tasa de crecimiento del PIB de 2,22%, la más baja desde el año 2001, cuando alcanzó el 1,7%.

De no tomarse medidas correctivas, entre las que destacan el pago de las deudas con las empresas de la construcción por Planillas de Avance de Obra no canceladas y el diseño de un Plan de Inversiones de Emergencia masivo en contratación de personal cuando se levanten las medidas de aislamiento social, están en riesgo más de 250.000 empleos que se pueden perder en el corto plazo.

En este sentido, pronostica que este año será muy duro y complicado, proyectando una caída de la actividad de la construcción en Bolivia de por lo menos el 5%, por lo que es urgente tomar medidas contundentes e importantes.

La construcción ya presentaba problemas de dinamismo a finales del año 2019, principalmente por la reducción de la inversión pública ejecutada en obras de infraestructura y otros, al igual que por la acumulación de deudas por parte de las instituciones públicas.

En el departamento de Santa Cruz la desaceleración es muy marcada. Los últimos datos oficiales publicados por el INE, revelan que la construcción registró un crecimiento de 0,18%, tasa que se traduce en un incremento mínimo, situación inédita en los últimos 15 años.

La tasa de crecimiento del PIB de la construcción del año 2019 es menor en 46,04% de la del año 2018, una evidencia de la importante pérdida de dinamismo del sector que afecta a toda la cadena compuesta por 17 sectores de la economía.

El sector constructor del país enfrenta un proceso de desaceleración que comenzó el 2017 y que se viene acentuando. Los datos oficiales disponibles señalan que creció 2,82% hasta junio de 2019, la tasa más baja registrada desde el año 2006 con el agravante de que es menor al promedio nacional de la economía (PIB) que fue de 3,38%.

Analizando el comportamiento de los diferentes sectores económicos el año 2019 se observa que la construcción creció sólo 1,91%, dato que se encuentra por debajo del promedio nacional de crecimiento del PIB, siguiendo la tendencia del año 2018, cuando la construcción también creció menos (3,54%) que el promedio nacional (4,22%), fenómeno que no ocurría desde el año 2004.

La tasa de crecimiento del PIB de la construcción del año 2019 es un 46,04% de la del año 2018, una evidencia de la importante pérdida de dinamismo del sector.

La tendencia y la velocidad de la desaceleración de la construcción se está acentuando lo que se puede profundizar como consecuencia de la paralización total de la actividad constructiva desde la aplicación de la cuarentena sanitaria a partir del día 17 de marzo de 2020.

En base al análisis de los principales indicadores del sector, proyecta que este año la construcción cerrará con una caída en el crecimiento hasta un 5%, que evidentemente es muy baja y resume la realidad del sector.

Reactivación una necesidad urgente

Ante la inminencia de la crisis causada por la pandemia, Cadecocruz planteó en el “Plan de Emergencia de la Construcción” con una serie de medidas para reducir la caída, sostener a las empresas y emprender una reactivación.

Algunas de las recomendaciones fueron recogidas por el Gobierno y son parte del “Plan Nacional de Reactivación del Empleo” puesto en marcha mediante el Decreto Supremo N° 4272, explica el documento de Cadecocruz.

“Por primera vez en el último tiempo, la construcción crece menos que la economía en su conjunto. De no tomarse medidas urgentes, esta situación se irá agravando, causando dificultades a las empresas, lo que es complicado en un sector que es fundamental en la creación de empleos”, sostiene el presidente de la Cadecocruz
Ing. Aldo Sülzer Limpias, para destacar que la agenda es compartida por todos los sectores involucrados y se enfoca en medidas tanto estratégicas como estructurales.

Entre los temas urgentes se destaca, la abrogación de la Resolución Normativa de Directorio (RND) N° 101800000036 que obliga al sector a declarar todo tipo de movimiento económico por mes y que incluye exigencias difíciles de cumplir por las empresas constructoras. Promulgación de una Ley de Contrataciones Públicas, que sustituya el Decreto Supremo N° 181, donde el sector siempre presento sus objeciones, pero con la aguda crisis provocada por la pandemia y la caída ya de 4 años seguidos de la construcción, este tipo de leyes coaccionan el crecimiento llevando al cierre de empresas y a una crisis sectorial profunda.

La promulgación de normas que habiliten la Planilla de Avance de Obras como título valor para que sea descontado en las instituciones del sistema financiero nacional. La reorientación de la inversión pública de las administraciones públicas hacia proyectos que sean intensivos en mano de obra.

Realizar una regulación de la participación de las empresas extranjeras de construcción en las licitaciones, para que tengan que hacerlo en asociación con constructoras bolivianas que tengan por lo menos el 30% de la sociedad.

De manera efectiva ampliar los plazos, mediante Decreto Supremo, de todas las obras contratadas y en ejecución por la Administración Pública, tomando en cuenta la paralización de las mismas por los conflictos sociales acaecidos desde octubre de 2019.

La contabilización inmediata de las Planillas de Avance de Obra de los proyectos en ejecución para que puedan ser utilizadas por las empresas en el marco de las disposiciones del Decreto Supremo N° 3722, independientemente de los plazos establecidos para su cancelación. Diferimiento del pago de impuestos de todas las planillas de avance de obra en trámite y no pagadas por parte de la Administración Pública, hasta el momento de la cancelación respectiva.

Dar efectividad Diferimiento del pago de los aportes a la Caja del Seguro Social Obligatorio de Corto Plazo y de la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP), por problemas de liquidez y de flujo de caja.

Realizar de manera urgente la reprogramación de los créditos de las empresas de construcción con entidades del sistema financiero nacional sin alterar su calificación, mediante una normativa expresa de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI).

La inmediata disminución de garantía de correcta inversión de anticipo en cada planilla presentada y aprobada. Determinación de la responsabilidad de las empresas y personas que realizan los diseños técnicos a diseño final de las obras de infraestructura. “Agilización en el pago de las planillas de avance de obra a las empresas contratadas en los proyectos en ejecución”, señaló Sülzer.

Plan de reactivación

Para revertir la tendencia de desaceleración Cadecocruz ha planteado a las autoridades del Gobierno Central actual, una Agenda de temas urgentes entre los que se destacan:

1) Abrogación de la Resolución Normativa de Directorio (RND) N° 101800000036 de 21 de diciembre de 2018, que contiene exigencias difíciles de cumplir por las empresas constructoras, especialmente las medianas y pequeñas.

2) Promulgación de Ley de Contrataciones Públicas, que sustituya el actual Decreto Supremo N° 181.

3) Promulgación de Normas legales que habiliten la Planilla de Avance de Obras como título valor para que sea descontado en las instituciones del sistema financiero nacional.

4) Reorientación de la inversión pública de las administraciones públicas hacia proyectos que sean intensivos en mano de obra.

5) Establecimiento de condiciones para la participación de las empresas de construcción extranjeras en los procesos públicos de licitación, donde tengan que acudir en asociación con empresas nacionales que tengan como mínimo el 30% de la sociedad.

6) Reprogramar los préstamos y generar nuevas condiciones de créditos para el sector t de esta manera preservar el empleo, al ser un componente muy importante de la matriz productiva del país.

De no corregirse la situación, y de acuerdo con las proyecciones del CEED, la caída del rubro superará el 5% para el año 2020, panorama muy preocupante por el impacto negativo que tendría no solo en el sector, sino en el crecimiento del país y de las fuentes de trabajo.

Aporte de la construcción al PIB

Los datos de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) de los dos primeros trimestres de la gestión 2019 confirman la tendencia a la desaceleración de la economía que ya era manifiesta desde el año 2015, los eventos de octubre y la entrada de la pandemia hasta julio registro una caída del 19,2% y el presupuesto de inversión para este 2020 es menor al 17,5% con respecto a la gestión anterior, donde se obtuvo un crecimiento anual acumulado de 3,38%, el más bajo de los últimos años y lejos de las elevadas cifras alcanzadas los años 2013 y 2014.

La actividad económica de la construcción, por sus especiales características de tener proyectos de larga maduración y ejecución comenzó a mostrar señales de desaceleración el año 2016 que se han agravado significativamente a partir del III Trimestre del año 2018, cuando creció menos que la de la economía nacional por primera vez en esta década.

Se desploma 34% la compra de cemento

Otro indicador es la evolución de metros cuadrados de construcción autorizados por los gobiernos municipales del país. Entre enero y marzo de 2020 (datos oficiales disponibles), los municipios autorizaron la construcción de 215.634 metros cuadrados, frente a los 655.030 autorizados durante el mismo periodo de 2019, es decir que la superficie autorizada para construir disminuyó en 67,08 por ciento.

El cemento, otro producto que revela el comportamiento de la construcción, experimentó un desplome del 34 por ciento si se compara el período comprendido entre enero y abril de este año, con relación al mismo período de 2019

Sólo en abril, el consumo de cemento en el país fue de 28.770 toneladas métricas, la cifra más baja en 15 años. El consumo de cemento acumulado entre enero y abril de 2020 fue de 787.586 toneladas métricas, frente a 1.197.487 de 2019.

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