El sector de la construcción: entre la crisis y la reactivación en tiempos de COVID-19

El sector de la construcción: entre la crisis y la reactivación en tiempos de COVID-19

Incluso antes de que comenzara la pandemia, el rubro ya se encontraba en una situación complicada. Desde inicios de año, los constructores anunciaron el estado de emergencia por el pago de planillas por parte del Gobierno y que hasta ahora no se ha cancelado. Ante la nueva normalidad, se enfrenta a más retos y reactivar actividades implica cambios trascendentales.

La construcción se encuentra en una encrucijada, no solo por la crisis generada por la deuda millonaria por parte del Gobierno en cuanto a pago de planillas de avance de obra, sino por la búsqueda de reactivar el trabajo en los proyectos a nivel nacional tras la paralización obligatoria debido al estado de emergencia sanitaria frente a la COVID-19. A ello se suma la aplicación de un nuevo protocolo de bioseguridad, que implica inversión para brindar el equipo necesario a los trabajadores de obra, empero no hay liquidez para concretar la implementación.

El Bloque Unido de la Construcción, que agrupa a la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco) y sus Departamentales; la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB); el Colegio de Arquitectos de Bolivia (CAB) y el sector de los trabajadores constructores se pronunció para exigir a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) la aprobación de créditos destinados a combatir la crisis sanitaria y la reactivación económica del país. Aproximadamente, 1.700 millones de dólares se destinarían para dichos créditos, que salvaguardarían a las empresas generadoras de empleos y que cumplen sus obligaciones tributarias-sociales.

“La situación del sector es crítica, de no recibir el apoyo de la Asamblea y del Ejecutivo, de no ser resueltos los pagos, la caída del empresariado constructor es inminente, por lo que se verá en la obligación de cerrar sus empresas y por ende se generará desempleo”, afirmó la Caboco. Asimismo, resaltó que el rubro, entre empleos directos e indirectos, genera más de un millón de fuentes laborales.

El efecto multiplicador de esta situación afectaría a toda la cadena productiva, la cual inicia en las personas que venden agregados (grava y arena), seguida por proveedores de materiales y venta de servicios. Desafortunadamente, la entidad auguró que el decrecimiento sería mayor al de la gestión pasada, cuyo descenso fue el 1.91 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB).

En el mismo marco, la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) realizó gestiones para tratar el tema con el Gobierno. El viceministro de Empleo, Servicio Civil y Cooperativas, Álvaro Tejerina, presentó los programas de la Bolsa de Trabajo del Servicio Público de Empleo y el Programa de Apoyo al Empleo II, a fin de facilitar la inserción laboral de personas que buscan empleo y acceso al Servicio Público de Empleo para incorporarse a unidades económicas o compañías formalmente establecidas. Inicialmente, se pretende generar alrededor de 4.500 oportunidades de trabajo y aumentar esta cifra en el mediano plazo.

El presidente de la Cadecocruz, Aldo Sülzer Limpias, manifestó que, en lo que concierne a los constructores, por lo que se dio a conocer hasta ahora, estos programas recogen muchos de los planteamientos de la Cámara, como parte del “Plan de Emergencia de la Construcción” que puso a consideración del Gobierno Nacional en abril de este año. Por tanto, los trabajadores del rubro están pendientes de la reglamentación y la puesta en marcha a la brevedad posible para que comience el proceso de reactivación de la economía y del sector.

“Debemos recordar que la construcción está en crisis, la desaceleración, que venimos registrando desde el 2017, se ha convertido en recesión. Según los datos del índice Global de la Actividad Económica (IGAE) del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al mes de abril de 2020, la actividad disminuyó un 48 % en comparación con abril del 2019. En términos anualizados, es decir, considerando el acumulado de los últimos 12 meses, la construcción cayó en 19,16 % en abril de este año”, lamentó Sülzer.

Bajo esa información proporcionada por IGAE, se puede afirmar que después de la minería, la construcción es la segunda actividad más afectada por la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus. A ello se suman las deudas que las entidades públicas nacionales y subnacionales tienen con las constructoras del país y que bordean los 2.500 millones de bolivianos.

El impacto de la COVID-19 en la industria

El presidente de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) departamental Santa Cruz, Carlos Dabdoub de Udaeta, expresó la consecuente afectación en la dinámica de ejecución de los proyectos y obras que se venían realizando en el territorio nacional. El sector inmobiliario ha pasado por la misma situación y el área ingenieril vive la misma realidad, es parte inherente de los ámbitos de la Construcción e Inmobiliario, pero no es la totalidad. A esta realidad se debe incorporar a todos los ingenieros que trabajan en el ejercicio libre de la profesión.

Recalcó que la paralización de las actividades de los diferentes sectores, incluido el del ejercicio libre de la ingeniería, conlleva enormes dificultades, entre las principales la iliquidez económica y la demora en el cumplimiento de lo adeudado a las empresas (sobre todo las constructoras) por parte de los tres niveles de gobierno. Como aporte, la SIB SC desarrolló una “Guía de Protocolo de bioseguridad para evitar la exposición y contagio de SARS-Co2 (COVID-19) en actividades Industriales y de Servicios”, del que se extrajo un protocolo específicamente diseñado para las actividades de la entidad.

“El haber desacelerado drásticamente y en la mayoría de los casos haber detenido completamente el aparato productivo, traerá consecuencias muy graves, fundamentalmente desde la perspectiva económica y social. Esto se traducirá en pérdidas económicas para las empresas, reducción de fuentes de empleos y pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. Los mercados en general, sufrirán una enorme contracción”, indicó Dabdoub.

En cuanto a la nueva normalidad, el ingeniero dijo que radicará en una primera situación del visible lento recobro del movimiento, pero con una perspectiva importante de optimismo, seguida por la adaptación de nuevas formas de trabajos tecnológicos que faciliten el contexto y fortalezcan al sector. Hay que tomar también muy en cuenta la protección de la integridad al momento de interactuar con otras personas, tanto en el trabajo como en lo social, es decir, practicar las recomendaciones de bioseguridad.

Cumplir el protocolo de bioseguridad para retomar actividades

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social elaboró el Protocolo de Bioseguridad frente a la COVID-19 para el Sector de la Construcción, el cual establece lineamientos mínimos para su aplicación en entidades y empresas publicas o privadas para evitar la propagación y la infección del virus. De esa forma, se pretende proteger la salud de los trabajadores y promover una cultura de prevención y buenas practicas por parte de todo el personal, en sus puestos de trabajo y en sus hogares.

El documento indica a detalle las responsabilidades (en el área de seguridad y salud ocupacional y los recursos humanos), la conformación de equipo de implementación de bioseguridad y las medidas de prevención y contención de la COVID-19 (limpieza y desinfección de instalaciones; dotación de equipos de protección personal de bioseguridad; higiene de los trabajadores; transporte domicilio-trabajo y trabajo-domicilio; distanciamiento social; ingreso a la obra; monitoreo y control; y comedores).

En tanto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos y Organización Mundial de la Salud (Unops) elaboraron la guía COVID-19: Medidas de Prevención en Obras, con similares lineamientos similares que figuran en el protocolo del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, el procedimiento ante un caso de contagio y el manejo de estrés son aspectos que en el país se deberían considerar.

“Cualquier trabajador/a que presente un resfriado, aunque sea leve o fiebre por encima de 37.3 °C, debe avisar al supervisor/a que no está en condiciones de trabajar; permanecer en casa por lo menos 14 días, una vez en casa, la persona con síntomas deberá seguir los protocolos establecidos por las autoridades nacionales; mantener un control de la temperatura mínimo dos veces al día; avisar si alguna persona de su núcleo familiar o donde vive, presenta esos síntomas e informar a su superior/a si han tomado medicamentos como paracetamol/acetaminofén, o ibuprofeno o aspirina que puedan enmascarar los síntomas”, señala el texto.

Sobre el estrés, explica que “cuando se detecte una sensación de angustia, tristeza, confusión o ansiedad ante la magnitud de la epidemia que ha causado el Coronavirus, recomiende y comparta con el personal algunos de los consejos que pueden resultar de utilidad: mantenerse bien informado de la situación de riesgo de la obra y reconozca su nivel de seguridad en la misma; mantener un estilo de vida saludable dentro y fuera del trabajo tanto como sea posible; evitar el consumo de tabaco, alcohol o tranquilizantes; evitar escuchar o leer noticias que generan más angustia; recurrir a las personas que le ayudaron en situaciones similares y que siempre estarán a su disposición”.

La dura realidad: ajustes por cuarentena y protocolo para trabajar

Las empresas Concrelisto, Constructora Ziri y Seico Constructora compartieron sus experiencias para trabajar durante la cuarentena e implementar el protocolo en sus proyectos. La arquitecta Nelly Ríos, gerente de la Constructora Ziri, expuso que la pandemia afectó de sobremanera a la parte administrativa, porque se vio reducida en un 30 %, tuvo que cerrar la oficina, comenzar el trabajo desde casa y coordinar a través de plataformas como zoom.

Además, se optó por el trabajo monitoreado con meta. “Ya no estamos físicamente en un lugar, tuvimos que coordinar con nuestros contratistas los trabajos en obra, porque teníamos la entrega de un edificio y hemos tenido que pasar gran parte de la cuarentena dentro del edificio hasta finalizar trabajos”, relató. Pero eso afectó económicamente también, puesto que se tuvo dar alimento, lugar para dormir (colchones), equipos de bioseguridad (gafas, guantes, barbijos, alcohol en gel), elementos de limpieza, baños portátiles y otros, que no estaban dentro del presupuesto.

A su turno, Flavio Carreño de Seico Constructora recordó que por la cuarentena se han detenido las obras en curso, las elaboraciones de proyectos han estado paralizadas y reactivándose de a poco, la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) estuvo poco más de dos meses sin actividad y, por lo tanto, los proyectos de Ingeniería sin el respectivo visado, lo mismo sucedió con las aprobaciones de proyectos de construcción en el plan regulador. “Se paralizó 100 % todo, principalmente las obras que estaban en proceso de negociación”, añadió.

“Se debe seguir la nueva normativa y el plan de bioseguridad a implementarse. Algunas empresas que estaban con proyectos en proceso de ejecución, seguramente están ya implementando sus protocolos de bioseguridad, por eso el porcentaje no es muy elevado de reinicio de actividades. Hasta la fecha va un 10 % de reinicio, el resto estamos analizando costos y tiempos para poder presentar precios a nuestros clientes y así evitar problemas de costos y presupuestos de obra que figuran en los contratos”, explicó sobre el protocolo para el sector.

Acerca de la relación laboral con sus trabajadores, sostuvo que en este momento está únicamente con el personal técnico de campo negociando los costos, principalmente de mano de obra. El personal profesional deberá ser contratado por proyecto a ejecutarse y con las condiciones de bioseguridad implementadas por la empresa, para darle una seguridad máxima y evitar algún tipo de contagio en obra. También mencionó que Seico implementará los Equipos de Protección Personal (EPP) adecuados y exigidos en los protocolos para el personal técnico de campo, así como para el personal profesional encargado de cada proyecto, esto tiene una incidencia directa sobre los costos de obra.

En cambio, María Silvia Arteaga, propietaria de Concrelisto, dijo que la empresa que vende y no ser un producto de primera necesidad, se ha relegado totalmente la comercialización de los mismos.  Por otro lado, la falta de transitabilidad ha evitado que se realicen entregas ya comprometidos a los municipios con los que trabaja normalmente.

“Nuestra empresa es industrial y se trabaja por grupos, lo primero que hicimos para implementar el protocolo ha sido charlas de concienciación acerca del problema y de los cuidados que deben tomarse, además de capacitar al encargado para que realice el control de uso de EPP. Como segunda acción dentro de la fábrica se han hecho las compras de termómetro tipo pistola, pediluvio para los ingresos, materiales de bioseguridad (barbijos), materiales de limpieza (alcohol en gel, lavandina, jabón) y señalética de bioseguridad (Control de temperatura, desinfección, tomar distancia)”, pormenorizó.

¿Qué depara el futuro para el rubro?

“Vamos a tener que acostumbrarnos a las nuevas reglas, el mantener distancia y la limpieza son las cosas más importantes y dentro de la fábrica hemos tomado las previsiones en este aspecto”, respondió María Silvia Arteaga. Las charlas con los trabajadores son de vital importancia, ya que deben ser conscientes que el contagio no solo está en el trabajo, sino también en sus hogares y que si llevan la enfermedad a la fábrica todos serán perjudicados.

Flavio Carreño complementó que una nueva normalidad significa el control estricto en obra, al momento de iniciar actividades, durante y al finalizar la jornada laboral, más el fin de actividades diarias de obra. “Es muy difícil controlar el personal fuera de la obra, lo que hace peligroso y complicado el tema, por tanto, estamos estudiando a través de los protocolos de bioseguridad los distintos casos que pudieran presentarse en obra, para así evitar perjudicarnos y atrasos de obra que siempre afectan económicamente tanto al contratista como a los inversionistas”, agregó.

En medio de tanto caos, para Arteaga la pandemia también deja enseñanzas. “Nos ha servido para tomar en cuenta aspectos que estábamos olvidando, para mi ha humanizado un poco nuestro proceder, el hecho de que dependamos unos de otros para mantenernos sanos nos ha hecho pensar en el bien común de nuestro entorno.  Ha sido una sacudida en todos los aspectos, nos ayudará a cuidar a nuestros semejantes y realizar acciones por el bien de todos”, señaló.

Para Carreño, la emergencia sanitaria muestra, a nivel nacional, la deficiencia no solo en salud, sino también en todos los rubros. “Falta mucho por avanzar y sinceramente como están las cosas, principalmente en la política, que nos afecta y retrasa a todos y hace cuesta arriba el desarrollo, debemos cambiar el sistema de trabajo, especialmente en administración pública, que deja mucho que desear”, especificó.

Sobre los créditos para impulsar a las empresas

El secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), Nelson Villalobos, manifestó que, en este período de emergencia sanitaria por el que atraviesa el país, el sistema se encuentra apoyando el pago de los distintos bonos otorgados por el Gobierno, así como otorgando crédito en el marco del Plan de Empleo y Estabilidad Laboral. En ese sentido, las empresas constructoras que requieren atender el pago de planillas a través del crédito están siendo atendidas en este marco.

“En los últimos años, los sectores vinculados con la construcción; es decir, construcción de obras y servicios inmobiliarios han sido continuamente atendidos y continúa siendo así. Es así que, a abril de 2020, la cartera destinada a ambos alcanzó $us10.251 millones, representando 42% de la cartera total del sistema bancario, una participación, sin duda importante”, informó.

La solicitud para los créditos de planillas pueden realizarla a través de los canales dispuestos por las entidades, desde oficinas hasta call centers. Indicó que los requisitos son señalados por los funcionarios de los bancos y entre los principales está no tener endeudamiento en el sistema o que se encuentre vigente al 29 de febrero de 2020, presentar la planilla de sueldos y de aportes a las AFP desde enero de este año y una declaración jurada de que la información presentada es fidedigna. El tiempo de análisis se inicia una vez que se cuente con los requisitos y debe ser un proceso ágil, dado el objeto de este crédito. La tasa de interés establecida para estos créditos es 3.73 por ciento.

En relación a otros tipos de créditos, aclaró que los requisitos se basan en demostrar la capacidad de pago, requiriéndose el alcance del proyecto, los flujos esperados, la situación de endeudamiento de la empresa en el sistema financiero y las garantías que se establecen en función al monto solicitado. Las tasas de interés de los créditos destinados a la construcción se enmarcan en las fijadas por la reglamentación para créditos al sector productivo.

“La situación general por la que atraviesa nuestra economía ha implicado la ralentización de muchas actividades, varias de ellas con paralización completa. Es por ello que, desde la banca, se han otorgado las facilidades de diferimiento de cuotas de créditos por varios meses, y las entidades se encuentran analizando caso por caso la situación de empresas que requieren reprogramaciones”, resaltó el ejecutivo.

En cuanto al testimonio de las empresas constructoras, la arquitecta Nelly Ríos de la Constructora Ziri afirmó que adquirió el crédito para sueldos, a fin de evitar el despido de casi toda la planta administrativa. Dijo que fue de gran ayuda, porque fueron varios meses sin ingresos, además de la crisis que dejó el paro de 21 días por las elecciones presidenciales del año pasado.

Flavio Carreño, en cambio, aseveró que no hubo necesidad de solicitar el préstamo, porque “afortunadamente, la empresa viene hace un tiempo contratando personal solamente por proyecto, los cuales fueron entregados en su momento”. Por otro lado, acotó que, al momento de inicio de toda la crisis actual, estaba en etapa de negociación de nuevos proyectos para su ejecución, pero como se paralizó todo, perjudicó con los retrasos de aprobaciones de proyectos.

María Silvia Arteaga de Concrelisto, a su turno, señaló que por el momento la empresa está tratando de sobrellevar la situación con sus propios recursos, dejando para última instancia realizar la solicitud de créditos.

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