“El descuido del Centro Histórico puede llevar a su tugurización a corto plazo”

“El descuido del Centro Histórico puede llevar a su tugurización a corto plazo”
Maria Bonillo

Marina Bonino es arquitecta, paisajista, planificadora urbana y docente. Realizó sus estudios superiores en la Universidad de Córdova, Argentina, maestrías y posgrados en diferentes universidades del exterior. Ejerce la docencia en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno

¿Cómo diagnostica arquitectónica y urbanísticamente el Centro Histórico de Santa Cruz de la Sierra?

El Centro Histórico de Santa Cruz es nuestro referente histórico y cultural, en términos urbanísticos, arquitectónicos y sociológicos. Al ser la parte más antigua de la ciudad, se lo puede considerar uno de los mayores acervos patrimoniales, expresión de nuestra cultura viva. Lamentablemente, por varios motivos (su deterioro natural en el tiempo, la falta de políticas públicas sostenidas de preservación y revitalización, el descuido -muchas veces a propósito- por parte de los propietarios, y la falta de cultura ciudadana en general que destruye las edificaciones, el ornato y el espacio público) en la actualidad observamos un deterioro sistemático de su paisaje urbano. Además, el decrecimiento acelerado de su población residente y el abandono total por parte de los responsables de su cuidado, puede llevar a su tugurización en el corto plazo. Se debe tomar medidas urgentes, pero no improvisadas: medidas planificadas, efectivas y consensuadas, por parte de todos los actores involucrados en su problemática.

 Hay una corriente de especialistas interesados en la revitalización del centro histórico. ¿Cuál es la posición de Marina Bonino respecto al tema?

Indudablemente la revitalización de nuestro Centro no solo es una necesidad, es una responsabilidad histórica. El desafío, sin embargo, está en integrar la visión de todos estos especialistas, por lo menos escucharlos, y que el Gobierno Municipal, principal actor en este cometido, sepa encarar un Plan integral, con criterios técnicos más que políticos, con visión de conjunto, más que respondiendo a intereses de sectores.  La revitalización es un proceso largo, no se puede pensar en soluciones mágicas de carácter exprés, que no llevarían a buenos resultados.

 ¿Cuáles serían las primeras acciones que sugeriría para recuperar lo que se llama “la joya de la ciudad”?

¡En las condiciones actuales, como dije antes, todo resulta urgente! La primera acción, indudablemente, es planificar. Y planificar integralmente, con acciones a corto, mediano y largo plazo sobre la base de la visión que se tiene de nuestro Centro. Dentro de las acciones a corto plazo, crear las condiciones para que el acceso de la gente al centro sea una experiencia agradable, deseable, satisfactoria. Esto implica ordenar el tráfico vehicular en general, controlar los vehículos de trasporte público, sus recorridos, sus paradas; implementar un sistema eficiente de parqueos públicos en calles y playas de estacionamiento. Promover incentivos fiscales para el establecimiento de nuevos locales comerciales, estimular la creación de rutas o sectores con identidad específica (culturales, gastronómicos, de servicios), controlar el espacio público, impedir los asentamientos de comercio informal, brindar seguridad a los peatones, a los comercios y a los residentes del Centro.

Sobre la herencia patrimonial. Hay más de 300 inmuebles declarados como patrimonio. ¿Qué destino le daría?

El patrimonio urbano arquitectónico es algo que debemos preservar y potenciar, eso es indudable, obviamente valorando las características propias de dicho patrimonio, que es diferente en cada ciudad. Sin embargo, esta intención, para que resulte efectiva y sostenible en el tiempo, precisa de acciones concretas: Se debe realizar un relevamiento general de los inmuebles catalogados inicialmente, verificando su condición actual; se debe actualizar el catálogo sobre la base real que arroje el relevamiento (la catalogación actual  tiene más de 30 años) e incorporar  nuevos inmuebles patrimoniales a la lista, así como desestimar algunos inmuebles que figuran en papel, pero en realidad, ya no existen físicamente. Muchos de estos últimos, han sido destruidos justamente porque no se ha hecho un seguimiento sistemático de los mismos, y al no haberse dado las condiciones adecuadas para su mantenimiento (por parte de los propietarios, así como también del Gobierno Municipal), hoy tenemos que lamentar su pérdida. La preservación del patrimonio demanda un presupuesto, una puesta en valor. No se puede pretender que el propietario cargue como una cruz sobre su espalda el mantener su edificio con carácter patrimonial sin que le reporte algún beneficio. Hay que ser gestores, proactivos y creativos para generar las condiciones de preservación que a la vez sea autosostenible.

En cuanto al ornato y la infraestructura. ¿Qué acciones sugiere que se lleven a cabo?

Es un tema muy complejo, porque cualquier acción aislada no sería otra cosa que maquillar o parchar. Se necesitan cambios estructurales, planificados, e integrales. No se puede incrementar la infraestructura verde (arbolado urbano) sin resolver las condiciones y el diseño de las aceras, por ejemplo. No se pueden cambiar las losetas sin antes hacer un estudio técnico de evaluación del material o los materiales más idóneos, con una proyección a largo plazo y un proyecto-visión de Centro Histórico no para los próximos 5 o 10 años, sino para los próximos 80 y más.

Mejorar las calles implica desarrollar un mejoramiento de las infraestructuras muchas de las cuales ya son obsoletas (alcantarillado, tendidos eléctricos, etc.) pensando en la funcionalidad, la estética, y en la adaptación ineludible al cambio climático, entre otros aspectos.

 ¿Es necesaria una dirección o repartición que dependa del Gobierno Municipal para la revitalización y protección del Casco Viejo?

Más que necesaria, es imprescindible. Una repartición especifica que estudie, diagnostique, planifique y coordine las acciones entre todas las Secretarías del Gobierno Municipal y que promueva el desarrollo de alianzas público privadas con un objetivo común y una visión de desarrollo sostenible de nuestro Centro.

Sobre los inmuebles. ¿Es partidaria de realizar un sincretismo entre la arquitectura heredada y las nuevas tendencias tipo altillo Beni?

Las ciudades, y en este caso, los centros históricos, son organismos vivos que van transformándose en el tiempo. Hay que saber mantener la esencia de ese organismo, sin crear falsos históricos; permitir que esa evolución promueva el equilibrio armonioso entre lo antiguo y lo contemporáneo (que a su vez con el tiempo se volverá patrimonio), en una simbiosis que permita seguir creando sentido de pertenencia e identidad socio-cultural, a todas las generaciones de ciudadanos.

¿Qué otras acciones tomaría para que las personas se apoderen de su casco viejo den vida al lugar y rescaten la identidad cruceña?

Una buena intervención arquitectónica nunca va a opacar a lo existente. No se trata de tener una posición negacionista que restrinja la evolución natural -y necesaria- del paisaje urbano en el tiempo. Imagínese que un niño se quedara en los 10 años para siempre. El niño crece, pero sin perder su identidad, sigue siendo él mismo, pero su organismo se adapta para responder adecuadamente a las condiciones propias del devenir de la vida. En el caso de nuestro centro, la gran tarea es permitir que evolucione sin perder su esencia, que pasa básicamente por el respeto de su escala humana, la preservación de ese espacio prodigioso en términos sociales y medioambientales, como es la galería, la incorporación del arbolado urbano y la dotación de aceras, calles y plazas que promuevan recorridos amigables, seguros, y fundamentalmente, la interacción social, que es uno de los valores más preciados de los cruceños.

 

¿Desea agregar algo más?

 

Indudablemente, el Centro Histórico no es una isla, está intrínsecamente vinculado con toda la ciudad, es parte de un mismo organismo, por lo cual, no se pueden solucionar los problemas del centro, si no se vinculan con las soluciones para toda la ciudad. No se puede revitalizar el Centro, si no se tiene una visión geopolítica, económica y técnica de nuestra ciudad en su conjunto. Reactivar el centro (su economía, su dinamismo, su atractivo) pasa por crear las condiciones de la Ciudad de Santa Cruz como cabeza de la metrópolis cruceña, con una proyección internacional como ciudad de servicios, aprovechando su posición estratégica como corazón de Sudamérica. Y esa es una tarea que se debe encarar en conjunto con todas las instancias de gobierno, en condiciones de Gobernabilidad y Gobernanza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *